Corazón de espuma
A menos de medio metro el uno del otro. Pensando en nada, porque todos mis sentidos viajan sobre las ruedas de tu coche blanco, hechos carne. Y ojos, y manos. Hechos cuerpo, en ti.
El roce de tu codo en mi codo –¿fusión de espacios vitales?–
Las nubes, no se ven.
Busco el camino de un suspiro y ni siquiera el aliento fluye. El fin del trayecto se acerca y la esperanza de que hoy, sea siempre, me sobrepasa en línea continua.
Odio este sentimiento inacabado y torpe.
–Se te ha caído una pestaña. Ahora tendrás que pedir un deseo. Y soplar.
Piensa en mí. Piensa en mí. Piensa en mí Piensa en mí. Piensa en mí. Piensa en mí.
Un beso, sólo uno. Rozar tus mejillas, moler mi lengua, surcar tus dientes. Ni un segundo más de lo necesario. Para una vez y jamás. Una lengua, la punta de tu lengua, un roce de gestos, un ojo que mira un ojo. Otro ojo. Ni siquiera una voz, ni una promesa, ni un remordimiento. Sólo un beso, más un beso.
Suena un teléfono. El semáforo está en rojo y, el polaco, se acerca a limpiar el parabrisas con una esponja. Dibuja en una esquina un corazón de espuma.
Bajas la ventanilla y le das una moneda –¿cara o cruz?–
Es espuma, me digo. No es más que un corazón, de espuma.
El roce de tu codo en mi codo –¿fusión de espacios vitales?–
Las nubes, no se ven.
Busco el camino de un suspiro y ni siquiera el aliento fluye. El fin del trayecto se acerca y la esperanza de que hoy, sea siempre, me sobrepasa en línea continua.
Odio este sentimiento inacabado y torpe.
–Se te ha caído una pestaña. Ahora tendrás que pedir un deseo. Y soplar.
Piensa en mí. Piensa en mí. Piensa en mí Piensa en mí. Piensa en mí. Piensa en mí.
Un beso, sólo uno. Rozar tus mejillas, moler mi lengua, surcar tus dientes. Ni un segundo más de lo necesario. Para una vez y jamás. Una lengua, la punta de tu lengua, un roce de gestos, un ojo que mira un ojo. Otro ojo. Ni siquiera una voz, ni una promesa, ni un remordimiento. Sólo un beso, más un beso.
Suena un teléfono. El semáforo está en rojo y, el polaco, se acerca a limpiar el parabrisas con una esponja. Dibuja en una esquina un corazón de espuma.
Bajas la ventanilla y le das una moneda –¿cara o cruz?–
Es espuma, me digo. No es más que un corazón, de espuma.
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Autor: Fer
Te parecerá barro.. un corazón de espuma.
Es precioso Ale. Tan tan.. tirititantantan
Es precioso Ale. Tan tan.. tirititantantan
Fecha: 27/04/2004 00:12.

