De narices
Nunca he querido pensar más allá de mis narices.
Con ello no renuncio a conocer verdades universales implícitas en otras narices o inherentes a todas las narices del mundo. Es más una cuestión de posibilidades que acepto. Soy consciente de mi insignificancia y esa consciencia es la que me lleva a sentirme responsable de ella.
Hubo quien intentó convencerme de mi genialidad para poder convencerse de la suya propia. Al principio descoloca, es un vulgar truco en el que se intenta convencer de algo que existe para poner en duda su existencia. Nunca me había planteado que tenía que aceptarme o quererme. No creía que hubiera alternativa. Tampoco la genialidad era importante, a veces me reencuentro brillante a veces completamente opaca, como tiene que ser. Como es siempre todo el mundo en todo el mundo. Días claros, días grises.
Es curioso como la duda sembrada se vuelve en tu contra y hace que te resultes prepotente, que te sientas insoportable narcisista por toda una vida de afecto que te has regalado: “No tengo conciencia de humildad comunitaria, de especie, soy una ególatra egoísta”. ¿El objetivo? “Aceptarte”, total, volver al lugar de partida.
La vida se da la vuelta en sí misma y se te muestran las vísceras, que son los miedos. De golpe te encuentras con una seguridad ultrajada, un miedo irracional y una vida entera por delante para darte cabezazos.
Necesitas una vela…, cómo si no se pudiera caminar a oscuras, con el olfato o el tacto. Ser mejor¬_que no está en mi lista de objetivos, me hincha más una paella. Por eso me esfuerzo en hacer paellas, cada día me salen más buenas. Buscar sentido a las cosas que rodean las ajenidades tampoco es camino para tan poco caminante, sólo lo que se mueve delante de mi nariz aspiro a comprender. Y me quedo larga. Narices, qué narices.
No digo que sea maravillosa la vida –la mía– pero esa es su grandiosidad. Sin ser perfecta, lo es como para amarla, quererla y respetarla. Un matrimonio que durará hasta que un obsceno beso despierte mi curiosidad y del brazo de la guadaña me abandone.
No tengo prisa. Oscilo simplemente.
Con ello no renuncio a conocer verdades universales implícitas en otras narices o inherentes a todas las narices del mundo. Es más una cuestión de posibilidades que acepto. Soy consciente de mi insignificancia y esa consciencia es la que me lleva a sentirme responsable de ella.
Hubo quien intentó convencerme de mi genialidad para poder convencerse de la suya propia. Al principio descoloca, es un vulgar truco en el que se intenta convencer de algo que existe para poner en duda su existencia. Nunca me había planteado que tenía que aceptarme o quererme. No creía que hubiera alternativa. Tampoco la genialidad era importante, a veces me reencuentro brillante a veces completamente opaca, como tiene que ser. Como es siempre todo el mundo en todo el mundo. Días claros, días grises.
Es curioso como la duda sembrada se vuelve en tu contra y hace que te resultes prepotente, que te sientas insoportable narcisista por toda una vida de afecto que te has regalado: “No tengo conciencia de humildad comunitaria, de especie, soy una ególatra egoísta”. ¿El objetivo? “Aceptarte”, total, volver al lugar de partida.
La vida se da la vuelta en sí misma y se te muestran las vísceras, que son los miedos. De golpe te encuentras con una seguridad ultrajada, un miedo irracional y una vida entera por delante para darte cabezazos.
Necesitas una vela…, cómo si no se pudiera caminar a oscuras, con el olfato o el tacto. Ser mejor¬_que no está en mi lista de objetivos, me hincha más una paella. Por eso me esfuerzo en hacer paellas, cada día me salen más buenas. Buscar sentido a las cosas que rodean las ajenidades tampoco es camino para tan poco caminante, sólo lo que se mueve delante de mi nariz aspiro a comprender. Y me quedo larga. Narices, qué narices.
No digo que sea maravillosa la vida –la mía– pero esa es su grandiosidad. Sin ser perfecta, lo es como para amarla, quererla y respetarla. Un matrimonio que durará hasta que un obsceno beso despierte mi curiosidad y del brazo de la guadaña me abandone.
No tengo prisa. Oscilo simplemente.
25/09/2005 19:41 #. Tema: De estar por casa.

