por querer quisiera
Silencio en los huesos del cuerpo, silencio en el fondo del pensamiento resbalándose, queriendo agarrarse a la idea -o concepto-.
Escribir aunque sea como el desafortunado que se crea a la vez que se inventa a sí mismo y sobrevivir a un dictado falso, o ortográficamente incorrecto.
Silencio hacia dentro, porque hacia fuera resuenan los días que van pasado, al son de algo que llaman tiempo, mientras la gente sonríe, perecea, o lee noticias de huracanes que estremecen el mundo.
Silencio sólo hacia dentro.
Buscando el amor, que como emoción es lo único que tengo -odio en su defecto o por subordinación- que consiga unir palabras que evoquen un sentido único que inquiete, que reduzca la lógica a un sin sentido de conexiones prefabricadas.
Mostrando desnuda la emoción intacta, o la imagen. Agria cuando así lo sea. Sin dulcificar la mosca, ni la podredumbre, ni la obsesión. Tal cual son en su belleza, como símbolo o concepto. O ambos.
Para mí quisiera la justa palabra de la idea, que diría Platón desde su caverna.

