Se muestran los artículos pertenecientes a Noviembre de 2005.

cinco

En el fondo de la noche 

silueteados frente a mi paso 

árboles silenciosos 

como tapiz onírico lejano 

dan forma al lienzo bello de lo inmóvil.

 

07/11/2005 07:40 #. Tema: Donde habite el poema No hay comentarios. Comentar.

siete días de noviembre

Decidir cuando el frío es suficiente frío como para coger la chaqueta antes de salir de casa, cada año se presenta como una decisión difícil. No me gustan las chaquetas, los bolsos, ni los paraguas. Suelo pasar frío todos los principios de invierno.  

Este año no ha sido así. He intuido las temperaturas y demostrado gran conocimiento de mi cuerpo y sus reacciones (que ya era hora después de tantos años juntos, digo yo) y he salido con mi chaqueta de invierno a la calle justo en el momento en que era necesario.  

Son este tipo de logros los que van llegando con los años, supongo. Fruto de la experiencia. Del saber (nos) y conocer (nos). Merece la pena hacerse adulto, sólo por no pasar frío.  

He empezado a tomar ese remedio casero de hojas de olivo contra el cansancio y parece que funciona. Por primera vez en mucho tiempo no he sentido al levantarme como si alguien hubiera aporreado mi cuerpo. Ni he tenido que hacer un esfuerzo sobrenatural cuando ha sonado el despertador.  Y tengo mejor cara, menos pálida, sin ojeras. Da gusto mirarme esta mañana.   

Me encantan las bufandas.

07/11/2005 08:17 #. Tema: Diario de diario Hay 1 comentario.

dieciséis días de noviembre

Ayer montamos por fin la nueva mesa de la cocina, estanterías y accesorios varios. La verdad es que ha quedado genial. Hemos conseguido ampliar su funcionalidad, yo creo que elevándolo a extremos de rendimiento inusuales para una mesa de cocina. Además ha quedado un aire desenfadado que me hace sentir muy cómoda. Encontrar lo que estábamos buscando fue un logro porque nadie parecía entender muy bien lo que buscábamos pero, montarlo y comprobar que “era exactamente eso”, ha sido una dulce satisfacción.

La cocina es el rincón de la casa en el que más fácil me resulta relajarme. Una de las terapias que mejor me funcionan cuando estoy tensa, que últimamente es a menudo, es ponerme a cocinar. El efecto mejora si es algo dulce, tipo bizcocho, o pastel. Las croquetas también funcionan bastante bien porque son entretenidas de hacer. Aunque como alternativa puedo hacer una olla de caldo gigante para congelar, lentejas o sopa de pescado. Hace poco he descubierto las habas a la catalana. Nunca las había hecho porque pensaba que no me gustaban, una de aquellas herencias de cuando eres niña, pero me salen de miedo.

Estas comidas de siempre me recuerdan a casa. A mi abuela, a mi madre. A las ollas de cocido de los sábados. A tiempos en los que éramos de otra forma. Felices.  

Mientras corto el tomate, la cebolla el pimiento o el ajo, fijo la vista en lo que estoy haciendo, concentro mi atención en mis manos, tomo pequeñas decisiones sobre cómo cortar o dónde que me hacen tomar las riendas de mis actos, por voluntad. En esos momentos es como si la tensión empezara a derramarse por las puntas de mis dedos. Revuelto de espinacas estresadas, fue mi última creación.

Acabamos tarde las tareas de montaje. Tarde y cansados. Pero, para celebrar el éxito de nuestra nueva adquisición, como no podía ser de otra forma nos dimos un homenaje culinario. Con café y postre incluido. 

Ahora tenemos que empezar a buscar sofá.


16/11/2005 12:48 #. Tema: Diario de diario No hay comentarios. Comentar.

diecisiete días de noviembre

Hoy por primera vez le he dicho “si va él, yo no voy”. No es positiva esta actitud para ninguno de los tres. Para mí porque el remordiendo me atormenta casi tanto como su presencia, para ella porque le hace daño mi actitud aunque intente comprenderla, para él porque no entiende nada. Y le echa la culpa a ella de mis desprecios.    

No es esta la forma de ayudar. Pero ya no sé cómo hacerlo. Ni qué hacer.

La palabra se me espesa cada vez que intento hacérsela llegar. Él no entiende, no escucha. Quererle y odiarle al mismo tiempo es lo peor que me ha pasado en la vida hasta hoy, con diferencia.

Si sólo pudiera quererle sería distinto, si sólo pudiera odiarle también. Es esta mezcla extraña la que me paraliza. Odiarle por ser un pobre hombre desgraciado y no hacer nada para evitarlo, odiarle por odiar a la gente que más quiero, odiarle por gritar siempre, odiarle por su olor, odiarle por no escuchar, odiarle por no pensar, odiarle por haberse convertido en un despojo humano, odiarle por no saber hacerla feliz.

Hay demasiado dolor entre nosotros.

La semana pasada soñé que él era un saco de boxeo al que iba dando patadas. Una detrás de otra hasta que le reventó la cabeza. Y desapareció el problema.

El límite está muy cerca de aquí. Lo sé.  

 

17/11/2005 13:29 #. Tema: Diario de diario No hay comentarios. Comentar.

dieciocho días de noviembre

Ya ha empezado la búsqueda del sofá. Ayer por la tarde, con una gripe incipiente, hicimos un par de visitas para tratar de consensuar criterios. Él se encarga de valorar la comodidad, que es un hacha para eso, yo de encajar diseño en el espacio.   

No es fácil, las cosas cómodas no suelen ser atractivas. Es como aquellos zapatos, confortables por excelencia pero feos, viejos y usados, que tanta pena nos da dejar de usar. No se puede tener todo en la vida.

Hemos encontrado dos, de momento. Uno más cómodo que bonito. Otro más bonito que cómodo. La decisión final parece ser cosa de medida. Veinte centímetros de diferencia en un espacio limitado.

De este tipo de decisiones puede depender nuestra futura comodidad. Hay que tomárselas en serio.

18/11/2005 09:56 #. Tema: Diario de diario No hay comentarios. Comentar.

veintinco días de noviembre

Tengo dos puntos rojos en la garganta y no puedo tragar saliva. Me pesan tanto los ojos que creo que, si los cierro, me pisaré las pestañas. Esta mañana he recuperado tres puntos en el ranking de conductoras amables y risueñas. Incluso cuando se me ha cruzado aquella moto en la rotonda y me ha cerrado el paso.  Marlango cantaba “Shake the moon”.  

Ha sido una semana de mucho movimiento. Comidas y cenas, encuentros o desencuentros. Llegar tarde a casa, cansada, no hacer ninguna de las tareas planeadas, tipo planchar, poner lavadoras, hacer caldo para congelar. Nada de nada.

De especial, una comida con alguien que me hace reír desde dentro. Y no son muchas las personas que tienen esa capacidad. Hacía tiempo que no pasábamos un rato lejos del mundo, charlando. Sigue teniendo la habilidad de hacer que el tiempo no sea importante a su lado.

Estoy orgullosa. La prudente distancia emocional ejercida los últimos meses ha devuelto cada cosa a su sitio. Ahora yo elijo mis sueños. Puedo vigilar desde dentro. Como si antes sólo fuera capaz de interiorizar los resultados de mis provocaciones y ahora también pueda manipular la provocación en sí. Lo que me lleva a jugar a conciencia. A entender con perspectiva y suficiente distancia. A sentirme libre de dependencias incómodas, o asfixiantes.

Saborear sin más. Sin esperar. Sin dar. Sin querer recibir.

Mi tema recurrente: deber ser que crecemos. Pero en este caso los años sirven para algo más que para que se nos arrugue la piel. De este hacerme (nos) adulta sí que me siento orgullosa. Me devuelve la calma y hace que me brillen los ojos.

Hoy se prevé día dulzón. Seré ácida para que no resulte empalagoso.

25/11/2005 12:40 #. Tema: Diario de diario No hay comentarios. Comentar.

Addagio sostenuto

Sonata para piano Nº 14 de Beethoven. Claro de luna en addagio sostenuto.

El sonido de un piano puede tocarte el alma, como una imagen. Y rasgarla hasta extremos inexpresables. Sensibilidad mon chéri. Aquí me deja, contemplando el vacío. En silencio de palabras, de imágenes. Sin pensamiento.

Poder evocador que me conduce al pensamiento esdrújulo, que me empuja a cuestionarlo todo. Buscando un sentido a la huída de la palabra. A descubrirme por encima del vulgar desayuno. Ayunando emociones.

El mundo amputa la capacidad de expandirme como nota de música voluble y fugaz. No soy más que sonido que vibra en la membrana de tu pensamiento. Y vuelo, y vuelvo al lejano desafío. Ni imagen ni semejanza. Soy vibración, latir de tu pulso. Clímax enlazado al compás. Clave sostenida de verdadera ausencia. Sin cuerpo. Etérea.

Me redescubro con miedos medulares. Con miserias. Tan humana como bipolar. Como niña que llora. Soy desgarro de alma, centro del silencio.

Ahuyento con vacío la certeza de cualquier cordura. Faldas de vuelo, me deslizo como el viento. Bucólicas imágenes de placer. Jardines, flores, prados. Soy viento y marea. Volcán. Un gusano. La manzana. Pecado capital de piernas rozando la cadencia del tacto.

Juego a ser de la lengua que expire, entrar en el universo en el que suena el tic-tac de todos los corazones. Máxima emoción que me abre las puertas de la belleza divina. La que no tiene rostro ni edad. Ni nombre ni fecha. Ni color, ni voz.

La ese. Silencio.

No me sublevan tus párpados, es tu acento. Tu forma de pronunciar la ese, cerrando los labios. Atrapando el deseo con el parpadeo. Esa ese que se clausura en tu boca. Que agranda tu lengua y entra en tus dientes. Esa ese que escupes hacia fuera.

Soy nota de silencio seducida hasta el confín de las almas. Por el piano que suena.

27/11/2005 21:21 #. Tema: De estar por casa No hay comentarios. Comentar.


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