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Estar pendiente de una llamada de teléfono que te diga “ya está”. Como tener una espina a punto de clavarse en el pecho, notar su punzante filo y sólo esperar que llegue el golpe seco que te la hunda hasta las entrañas.
Que un cáncer se lleve a alguien en dos semanas. La muerte es dolorosa. Otra vez y siempre.
Cuando no entiendes nada, el sentido se desfigura, si es que hay sentido, y todo es del color de la ceniza cuando se esparce.

