Había una vez

Hay pocos sitios que me resulten tan especiales como “El circo”. Desde siempre. Es la música que ponen al entrar, la sonrisa perenne de todos los que forman parte. No puedo evitar que actúe la emoción.

Hacía algunos años que no iba pero he comprobado que sigue siendo un lugar mágico. Casi encantado. Y al volver como adulta creo que he podido entender porqué lo es. Lo he visto claro en el momento que he mirado de reojo la cara de mis sobrinos.

El circo nos envuelve, las luces, la música, la cercanía. Pero son ellos, los niños, los que crean la magia. Despreocupados se entregan al placer de la risa y la sonrisa, del sobresalto o la excitación. Los payasos, los trapecistas, equilibristas o malabaristas. Centenas de niños riendo a la vez y de verdad. Esa es la ilusión del circo. Y es imposible no contagiarse de algo así.

He disfrutado de la emoción recobrada dejándome llevar. La mente tan el presente que he extraviado el tiempo, por detrás y por delante. Y es que en momentos así sale la niña que me acompaña. Capaz de sorprenderse a la vez que ríe y sonríe.

20/08/2006 23:30 Autor: voces. #. Tema: Impresión.

Comentarios » Ir a formulario

No hay comentarios

Añadir un comentario




No será mostrado.






Suscrí
bete a este blog. RSS 2.0 Este Blog ha sido creado con Blogia. Ver derechos de autor . Estadísticas. Admin. [Blogia colabora con 1001 relatos.]