Manual para marchar
Después de leer “Manual para dejar marchar”, no lo he podido evitar.
Despídase de los justos
con abrazo sólo a los vinculantes sanguíneos
al resto basta con una palmada en la espalda
sin demasiada implicación
ni lágrima rota.
Si no quiere alimentar la intención de retorno
no diga nuca eso de
“nos vemos a la vuelta”
la gente cree esas cosas y espera media vida.
Nadie espera una vida entera.
No se lleve nada que le recuerde a usted mismo
para dar pasos nuevos
tiene que olvidar los pasos dados.
Zapatos cómodos y calcetines de algodón.
La maleta ligera. Que no pesen los vicios.
Marche por la noche
con nocturnidad, alevosía y cara de pocos amigos
evitará que los vecinos se atrevan a preguntar
y que le brille el lagrimal al reflejo del sol.
Mire por la ventanilla del coche, tren o avión
con apariencia distraída, hacia a fuera
suspire hondo
y con gesto dramático diga en voz alta aquello de
“siempre nos quedará París”.
Cuando uno marcha
se va de
pero llega a,
es fundamental que no se le olvide.
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Autor: Fer
Manual para no dejar marchar
Si la sangre aún recorre insolente las venas
quédese quieto,
anúdese los brazos y las piernas.
Que toda se concentre en los ojos,
que en los ojos haya una masacre
una venganza un genocidio.
Deje entonces actuar a las pestañas,
que de ellas mane
como si fuera una llamada,
una absurda estalactita llorando
rojo puro.
Espere mientras la silueta
deja de estar ahí y hasta que quede sólo
la silueta.
Bastará un objeto cualquiera
o la simple molestia en la retina
de tanta sangre derramada.
Espere, no se vaya, quédese aún después de vida y media
- si se muere esperando merecerá la pena -
y aún cuando alguna rosa
perdida una mañana
distraiga con su tacto
la voluntad del llanto
no deje de mirar.
No escuche a quien le diga
'tu vida ya ha pasado y ella no volverá'
ó
'la silueta que miras estuvo y ya no está'
Hágame caso, el infierno no queda al final del viaje.
Fecha: 03/10/2006 02:44.

