tolerancia

Un artículo interesante el que leí ayer mientras cenaba. Hacían un repaso de las tendencias filosóficas modernas, desde los empiristas como Locke o Berkeley, a los racionalistas, como Descartes o Spinoza, el existencialismo de Kierkegaard o el idealismo de Hegel. Del interés real que me produce la filosofía entendida como cuestionamiento existencial o filosofía de vida, valga la buscada redundancia, me siento orgullosa. Sería un error imperdonable dejar que pasaran desapercibidas delante de mis narices las genialidades de los grandes maestros pensadores.

De todas formas leo poco, aprendo poco y pienso mucho. Y esa no es la fórmula. Tal vez si me decidiera a aprender más, sería más tolerante con las cosas que pienso. Quiero decir que si aprendiera más de las grandes teorías filosóficas que intentan concluir cómo somos, como seres humanos, tal vez consiguiera, a pequeña escala, entenderme mejor como persona individual. Encontrar la verdad que me hiciera sentir cómoda con mi pensamiento, que mantuviera mi personal relación pensamiento-acto fiel a mi misma y mis principios. La postura vital que me permitiera ser flexible con mis miserias.

Una frase de Anaïs Nin que me llamó la atención: “No vemos las cosas como son, las vemos como somos”.

Podríamos dar la vuelta a esta observación argumentando que las cosas son de un único modo: “el real”, y no hay posibilidad de percibirlas de otra forma que no sea esta. Seguramente argumentación, que se podría extender ad infinitum, en la que se desenvolvería a la perfección cualquier empirista convencido. Pero yo prefiero aceptar esta sentencia como verdadera, que me parece muy sensata, y pensar que si las cosas dependen de nuestra percepción, subjetivada por nuestro carácter, nuestra situación (o consecuencias), nuestras hormonas, (etc.), ser felices se trata de aprender a escoger la lente adecuada. Graduar los ojos del alma hasta que lo que percibimos como nuestra realidad nos lleve a ese estado de ataraxia epicúrea en la que el placer, no sólo hedónico sino intelectual, nos conduzca al estado de equilibrio y serenidad que necesitamos para alcanzar la plenitud.

Volviendo a la frase de Nin, deberíamos aprender como somos para entender porque vemos las cosas como las vemos. Y una vez descubierto el defecto de visión, usar correctores ópticos. Aprender para vivir mejor. Ese es el objetivo (sentido) de la filosofía. Y la sabiduría anterior, nuestras herramientas de trabajo. Es difícil trabajar uno sólo con uno mismo, por aquello de que nos cuesta ver la viga en el ojo propio. Pero hay que intentarlo, tener paciencia, no rendirnos, ser valientes y estar dispuestos a operar de vida o muerte en alguna ocasión. Seguramente esta búsqueda hace sufrir demasiado y nunca hay garantía de éxito, somos muchos los que nos pasaremos buscando toda la vida, por eso yo diría que, de todas, la actitud que nos será más útil es la tolerancia. Empezando por nosotros mismos y nuestros errores.

09/03/2007 10:35 Autor: voces. #. Tema: De estar por casa.

Comentarios » Ir a formulario

No hay comentarios

Añadir un comentario




No será mostrado.






Suscrí
bete a este blog. RSS 2.0 Este Blog ha sido creado con Blogia. Ver derechos de autor . Estadísticas. Admin. [Blogia colabora con 1001 relatos.]