de prisiones y deseos

El destino siempre es impreciso (violeta). Acompáñame, tengo un espejo y un puñado de semillas. No sé donde plantarlas, tal vez contigo cerca encuentre un lugar donde el sol toque el suelo y no haya sequía. Vamos, dame la mano, mira como tiembla. Susúrrame aquella canción que me desconcha el alma, pero tiene que ser cerca del oído para que me desnivele, el efecto se relativiza cuando tu voz entra en contacto con el aire. Acércate más, como ayer en sueños, acércate hasta que tu pulso se deshaga en mi garganta.

Desnúdate, tírate al mar, busca una concha blanca o hazme un collar de espuma. Una isla donde sólo cojas tú, yo ya me enredaré a tu cuerpo para no quedarme fuera.

Se cierran oscuros los caminos, a lo lejos no hay continuidad, sólo el escenario que acompaña a los pasos (instantes). Tanta puesta en escena no merece la pena si la incertidumbre es permanente. Si al menos supiéramos que no acaba mañana el paseo, ni siquiera de eso tenemos garantía. Enséñame el camino hasta el cielo, el que lleva al infierno ya lo conozco. Nunca me atreví a entrar pero he pasado alguna noche de borrachera con Cancerbero. La puerta del infierno es de madera de roble.

No sé rezar. Si tú recuerdas cómo hacerlo, hazlo por los dos. Para que no se nos olvide como, a pesar de las jaulas, se nos alargan las pestañas hasta juntarse cada vez que nos vemos.

24/05/2007 10:42 Autor: voces. #. Tema: Voz.

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