veinticuatro días de marzo
Volvemos a las rutinas. Dejando que el día impuesto nos devuelva algo de automatismo reparador. Los días no-rutina tenemos que tomar muchas más decisiones que los días rutina, y eso cansa. Dónde vamos, dónde comemos, qué hacemos, vienen o vamos, subimos o bajamos.
Creo que este punto de inflexión vacacional marca, definitivamente, el fin del fin. Y el comienzo de una nueva conciencia de etapa.
Ahora sí estoy preparada para soltar amarras, izar velas y esperar que el viento sople. Esperemos que a favor.
24/03/2008 23:55

