treinta días de abril
Doy vueltas por la casa, pongo una lavadora, recojo una secadora y veo que el cubo de reciclaje de vidrio está lleno. Ups, ¡la comida del niño! ahora vuelvo al cubo, pienso. Me voy a triturar la comida, veo el lavavajillas listo, me pongo a colocar los platos y al abrir el armario de las copas recuerdo que ayer ya pensé en apuntar en la lista de la compra polvos para lavar, busco un bolígrafo, lo apunto. Me voy a doblar la secadora que he recogido y vuelvo a ver el cubo del vidrio, cuando recoja la secadora, me digo. Pero antes de recoger la secadora salgo a la terraza a recoger las toallas que recuerdo haber tendido ayer, con las toallas también está el bañador del gimnasio, lo cojo, voy a la habitación a guardarlo en la bolsa, vuelvo a por las toallas, recojo la secadora. Suena el teléfono, el niño grita, ya se ha enfriado la papilla, pienso. Me siento a dársela y aprovecho para ir terminando de hacer la lista de la compra. Tengo que llamar a hacienda, me digo, también lo apunto.
El niño come, le cambio el pañal, lo dejo en la cuna. Me preparo mi comida, coloco cervezas en la nevera porque al abrirla veo que casi no quedan, pongo los trapos y delantal a lavar, friego los cacharros del niño y mi comida ya vuelve a estar fría. La caliento de nuevo. Mientras estoy sentada en la mesa aprovecho para llamar a mi cuñada que ayer fue su cumpleaños, cuando acabo de hablar, la comida vuelve a estar fría. Ya no la caliento más.
…
En fin, cosas del ritmo frenético de un hogar en activo.
Y no sé si en todos los hogares pasa lo mismo, o soy yo, que no sé organizarme.
Pero llega la noche, y después de baño y cena infantil, es como si el tiempo se parara de golpe. Me relajo, me pongo el pijama, preparo la cena. Ya destensando, recuerdo que he olvidado, un día más, llamar a hacienda, apuntar el café en la lista de la compra, y por supuesto, recoger las botellas de vidrio. En ese momento suena el teléfono, es mi hermano, mi madre o mi prima con la frase de moda “oye, tú que ahora tienes tiempo, podrías hacerme el favor de…”.

